Planificando la comunicación

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Comunicación internaCasi todos estaremos de acuerdo en que, en los tiempos que corren, los centros educativos deberían diseñar y explicitar sus estrategias de comunicación (y presencia digital); por el bien de la comunidad educativa... y el de la propia institución en sí (otro día hablaremos del TripAdvisor para colegios).

Pero pensar en el significado y componentes de un plan de comunicación será más complicado de lo que parece, especialmente cuando se empiecen a concretar los objetivos, el público target, los canales, o los contenidos, o los roles de cada implicado, aspectos que no dependerán sólo de decisiones pedagógicas u organizativas, sino también tecnológicas, administrativas, e incluso ideológicas.

Tal vez el punto menos polémico sería el de los destinatarios al que se dirigiría el plan de comunicación de un centro, ya que casi todo el mundo iría ampliando a círculos de mayor alcance (es decir, desde el personal del centro (directivo, docente, y tambíen al de administración y servicios), al alumnado, las familias, el barrio o entorno, las asociaciones y organizaciones de la zona, hasta la sociedad en general,... o los habitantes del espacio exterior llegado el caso). Las discrepancias aparecerán, probablemente, con el resto de elementos.

Observando los canales citados en algunas reflexiones y propuestas de planes de compañeros/as, empiezo a cuestionarme:
  • El excesivo protagonismo de las páginas web de los centros (más estáticas y difíciles de actualizar de lo deseable... por no hablar de lo atractivo de las interfaces si son las que proporciona la Consellería), y del recurso a los blogs de aula/docente/alumno (sin explicar en qué plataformas se alojarían, con qué permisos y políticas se usarían, quién los coordinaría,...).
  • La minusvaloración del canal con mayor potencial comunicativo en la época de los smartphones, las tarifas planas, y los datos móviles: la línea telefónica.
  • El olvido frecuente de los canales de comunicación tradicionales: las circulares y cartas postales, el tablon de anuncios, o la maravillosa agenda escolar (que sí... que acepto que también podría ser digital).
Y también les pondría peros a otros aspectos como:
  • La atribución de roles y funciones, máxime en una época en la que conseguir liberación horaria para tareas de coordinación o dinamización es tan difícil. Por cierto, ¿para cuándo un coordinador TIC profesional en los centros educativos? (Ya no digo un Content Curator porque eso sería un sueño.)
  • Los contenidos a comunicar, que deberían decidirse tras una reflexión libre y creativa... y que llevase a una reglamentación al respecto, o poco se podría conseguir.
Pero estos son todos aspectos "del plan", cuando mi principal crítica se dirige más bien hacia "la comunicación", es decir, al modelo comunicativo que se intuye en muchos casos. Da la sensación de ser un modelo jerárquico, interesado, poco democrático: un modelo que podríamos llamar "de altavoz". Así tendríamos un plan de comunicación que sube el volumen para que se oiga más lejos, que amplía el ancho de banda para que quepan más datos, que está más preocupado en usar el aparato que en cuidar los mensajes que pretende transmitir, un modelo de "comunicación magistral" (que tan bien se nos da al gremio). Un modelo que recuerda mucho a los programas de televisión que publicitan que podemos comunicarnos con ellos (en inferioridad de condiciones, por supuesto), para después no hacernos caso. A sabiendas de que muchos de los canales y herramientas que se proponen ofrecen la opción de responder/comentar, diría que es un modelo muy de sacar afuera, de hablar, pero poco de dejar pasar, de escuchar.

¿Por qué no nos planteamos, antes de nada, qué modelo de escuela y qué filosofía comunicativa queremos? Los canales y herramientas vendrán después. Primero hay que promover un debate más intenso sobre cuál será el contenido (no hagamos como esas personas que están todo el día "emitiendo mensajes", sin tener nada que decir... y que tanto abundan en las redes sociales), y sobre las formas bidireccionales de comunicación que se usarán, que, en mi humilde opinión, deberían fomentar la comunicación dialógica, no un mero feedback.

Considero que un verdadero plan de comunicación, más que poner en contacto lo que hay a ambos lados de los muros de la escuela, debe intentar difuminarlos.

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