Adaptadas o normalizadas

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Cuando un docente se enfrenta por primera vez a la situación de tener que atender a un alumno con discapacidad funcional, y en caso de que tenga un "pefil TIC" (es decir, que sea favorable al uso de la tecnología en el aula), es muy frecuente ocurra una de estas dos cosas:
  1. Que recurra al especialista en Pedagogía Terapéutica o al Departamento de Orientación, para consultarles qué programas o aplicaciones podría usar para trabajar con dicho alumno (o a otra persona de su PLN que considere que le puede ayudar), o si es el caso, qué adaptaciones de hardware tendría que hacer. Su demanda puede verse satisfecha, o no.
  2. Que se embarque por su cuenta en una interminable búsqueda de recursos, que a lo mejor da sus frutos (aunque a costa de gastar mucho tiempo en crear cuentas, hacer pruebas, etc.), o que puede acabar directamente en infoxicación y frustración.
Este problema se solucionaría con una mayor formación del profesorado en general en un tema tan importante como la atención a la diversidad. O con la implantación en los centros de un content curator, que en este caso seleccionaría y filtraría aplicaciones, manuales, etc. O con la incorporación de un nuevo apartado en los informes psicopedagógicos de los servicios de orientación que incluyese "las necesidades 2.0" de ese alumno. Suena raro, pero no creo que sea muy descabellado en la sociedad en la que vivimos, pues es un aspecto más de los necesarios para la alfabetización y el desarrollo de la persona (volveré sobre este punto, que en mi opinión debería añadirse a los modelos de informes).

Pero, ¿no habría otra solución más "sencilla" y normalizadora? Sí, el diseño universal: la programación de software teniendo en cuenta la usabilidad para todos, o el diseño web general que considere la diversidad de usuarios de la red (no sólo respetando los criterios de accesibilidad de la W3C, sino concibiendo una intefaz y una navegación inclusiva). Las personas con discapacidad, con movilidad reducida, con edad avanzada, con enfermedades degenerativas, con un historial de deprivación cultural, o las-que-sean, también están dentro del universo digital. Sería inteligente no olvidarse de ellas cuando se conciben las herramientas y los objetos digitales.

Quien quiera empezar a pensar en el tema, que eche un vistazo a este vídeo con @mininacheshire:

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